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Lecciones desde Paris

A Thomas Jefferson se le atribuye la frase de “Un paseo por París brindará lecciones de historia, belleza y significado de la vida”. Pues bien, este artículo no pretende abordar temas filosóficos ni estéticos, pero si parte de una más de las infinitas e interesantes características de la maravillosa Paris. Hace algunas semanas me encontré con este artículo del New York Times y debo decir que hacía mucho no me sorprendía de una manera tan contundente con una estrategia inmobiliaria y las cifras que tien. Veamos un poco más.

El 25% de los habitantes de Paris viven en una vivienda que es propiedad del Estado.

Si, es correcto. Parecen cifras de un país de la Unión Soviética, pero no. Si tenemos en cuenta que esta cifra aplica únicamente para Paris Centro – no el área metropolitana o Gran Paris – estamos hablando que de los ~2.1 millones de habitantes, algo así como 500.000 son arrendatarios del Estado. Y claro, con precios muy por debajo del valor de mercado. En este punto debo decir que el solo hecho de escribir esto me cuesta un montón. He sido un convencido de que el sector privado y sus capacidades son los mayores potenciadores del desarrollo económico y el bienestar en nuestros tiempos y que soy poco amigo de la intervención estatel per se. Sin embargo, debo reconocer que estas cifras, que soportan una robusta estrategia de crear vivienda a precios asequibles, en una ciudad bombardeada por dineros de todo el mundo especulando con el valor de los inmuebles y sujeta a estrictas regulaciones de construcción dado su valor histórico, demuestran con claridad la lógica y el valor de esta política.

A todo esto, sumo un componente adicional. Las capacidades que ha desarrollado la ciudad luego de tantos años de tener un rol activo en el mercado inmobiliario, le permiten no solamente ofrecer soluciones desde el desarrollo de nuevas viviendas, sino tener estrategias de compra de activos en desuso, repotenciación de inmuebles y aprovechamiento de activos del Estado para este fin. Parece una utopía pero este artículo, junto a algunas investigaciones consultadas, muestran que, si bien hay muchísimas falencias y problemas innegables en algo tan ambicioso como poner al Estado a competir con el desarrollo inmobiliario privado, el resultado pareciera ser positivo en el neto. Recomiendo la lectura de este artículo, del cual dejo el link al final.

¿Pero y todo esto qué relevancia podría tener en Colombia?

Lo primero es que es una poderosa muestra de lo que se puede hacer a través de la vivienda en renta. El considerar que el mecanismo para generar unidades habitacionales de precios bajos, bien ubicadas, con condiciones adecuadas. El aspirar a evitar los fenómenos de incrementos de precios, gentrificación y expulsión de habitantes del territorio. El ver esta estrategia como un motor para habilitar resultados positivos colaterales como generar políticas de arriendo a negocios locales en los primeros pisos de los edificios, fomentar el uso de energías limpias en los mismos o el que me parece más importante, crear una línea activa de toma o compra de inmuebles públicos y privados en desuso o vacíos para potenciarlos y transformarlos en vivienda, me parecen todas muestras fehacientes de la potencia que tiene la vivienda en renta.

Hace algunas semanas publiqué una invitación a pensar distinto frente a la crisis que enfrenta el sector, a no ver que solo hay un camino hacia adelante y es seguir montados en la trotadora infinita de los subsidios, haciendo lobby permanente para ver cuanto se le caen al gobierno cada año y ver quien los toma más rápido. Cada vez me convenzo más que una estrategia robusta de vivienda en renta representaría para Colombia una diversificación estratégica en el rubro más importante del sector constructor del país que es el desarrollo de vivienda. 

Si volvemos al eje de este artículo, en Francia el 40% de la población vive en arriendo. En Colombia es el 50%.

 Que si el camino es una agencia pública que sea dueña de inmuebles para arriendo, no lo sé. Pero visto lo visto, tampoco me atrevería a descartar figuras como fondos de inversión abiertos de origen mixto que se enfoquen en la generación a una oferta de proyectos y/o adquisiciones de inmuebles para destinarlos a renta. El fondo de la historia es que este cambio, que tanto nos ha costado en el país, debería tener al Estado, ya sea a nivel nacional o local, mirando seriamente este tema.Dejo acá el link al artículo mencionado. https://www.nytimes.com/2024/03/17/realestate/paris-france-housing-costs.html

Por Sebastián García

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